Month: abril 2008

Identidad y reputación en la web

reputacion

Hace un par de meses esbozaba la siguiente idea: el cúmulo de sitios 2.0 que trata de reflejar a una persona en el “online” no es una descripción precisa de la persona. Avatares, actitudes, CVs, comentarios, recomendaciones y fotos no dan certeza. Sólo nos queda –como en una foto borrosa de hace un siglo- una idea vacilante acerca de la persona. En el ámbito profesional, se trata de establecer una “reputación online”; en verdad lo que hay son intentos de mostrarse de forma “laboralmente correcta” –y probablemente aburrida-. En esos posts daba ejemplos de “separadores” entre lo profesional y lo personal, útiles para personalidades eclécticas.

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Ashes to ashes – Humo sobre Buenos Aires

Se ha hablado de gestos del pasado, y de objetos desaparecidos. El episodio del humo sobre Buenos Aires provocó el retorno de un olor olvidado, y es el de los viejos quemadores que la municipalidad obligó a retirar de los edificios hace más o menos un cuarto de siglo.

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How to measure Web 2.0 success: “orbital concept”

“I´m about to complete this paper with the precise help of some guys I don’t even know”.

That was my general feeling after receiving excellent answers to my last question on LinkedIn which gave me plenty of new perspective. Of course I would have never known these people if it wasn´t by LinkedIn. More, I was given very precise and polite remarks.

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Apariciones

Hace un tiempo me refería en este blog acerca de los gestos que se pierden en el tiempo, por cambios en las costumbres o en las condiciones de vida. Dos ejemplos son el gesto de acomodarse los anteojos y la forma en que se guarecía la llama de la vela de eventuales vientos. Podría decirse que hay una desaparición anterior, y es la de los objetos.

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Bioy, el personaje

La figura de Adolfo Bioy Casares como escritor y persona crece con los años y se impone por lejos al resto en esa categoría exquisita de “escribo como hobby en mis ratos libres”. Preguntémonos si hay en estos días un personaje tan ecléctico, y la respuesta es no. Bioy era un bon vivant y un excelente deportista. Se me dirá que siempre tuvo el beneficio de una familia acomodada; tal vez sí, pero la supuesta clase alta argentina de hoy entrega personajes fashion y ajenos al talento. Pues si hace un siglo la intelligentsia porteña miraba mesmerizada el ejemplo de Europa, hoy las nuevas elites alumbradas al calor de Tinelli, la figuración y la Play Station sólo garantizan cierta tosquedad intelectual.

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