La Ciencia Ficción se ocupó en los ’60s y ’70s de anticipar que con la suficiente cantidad de datos y algunos trucos se puede predecir el futuro. Isaac Asimov imaginó científicos sociales que preveían revoluciones (la saga Fundación que en poco tiempo será serie) y Philip K Dick esbozó crímenes castigados antes de ser cometidos, con la ayuda de los “precogs”. La lista sigue, al punto que mucha gente ha planteado estas similitudes con mayor precisión de lo que he referido aquí. Me quedo con la imagen de Hari Seldon, el psicohistoriador de Asimov, que aparecía en una bóveda cada mil o dos mil años para contarle a la elite “cómo iban a funcionar las cosas”. Para el asombro del lector, las cosas predichas -aún contradictorias entre sí- se iban cumpliendo.

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