Medallero

En estos días se están disputando los Juegos Panamericanos en Toronto. Leí una interesante nota de Gastón Saiz en La Nación que sostenía que la inversión en el ENARD no correlacionaba con éxitos deportivos del modo esperado; había matices por disciplina pero cierto desencanto general. Se me ocurrió probar numéricamente esa afirmación. En paralelo empecé a recordar algún tono derrotista en las últimas actuaciones del seleccionado de fútbol argentino, en particular en Brasil 2014 y Chile 2015.  Dónde había quedado la garra argentina? Qué nos pasa en los metros y segundos finales?

Acumulé días de estadística resumidos en el medallero exhibido más arriba (al 22-Julio). Filtré los países con pocas medallas. Definí dos KPIs o indicadores de éxito, como se ve al pie de la tabla. Dos conclusiones:

  • Se aprecia que los rendimientos  en deportistas argentinos que llegan a las finales son bajos. El 0,193 del primer indicador es muy pobre, casi la mitad del 0,35 (en promedio) del Top 5 del medallero.  Falta de DT en el banco? Falta de convencimiento al haber llegado a instancias decisivas?
  • El 0,333 del KPI2 arroja alguna esperanza, pero comparémoslo con el 0,758 de Colombia. Los cafeteros tienen la misma suma de medalles pero el doble de oros que Argentina.  Vuelven los ecos mundialistas: acaso estamos en presencia del Efecto Götze, el temor del gol contrario (o del knock-out, o del smash final) del rival en tiempo de descuento?

Si me pongo en abogado del diablo y examino otros países de pobre rendimiento en finales, digamos países con muchas cobre y poco oro, vemos que los ratios de ARG son tan malos como los de Venezuela o Ecuador. Se puede afirmar acaso que el populismo -y entonces la pobreza en la gestión- es sinónimo de derrota? Tal vez no. Cuba será siempre un buen contrajemplo, al menos hasta que restablezca definitivamente sus relaciones con el Imperio.

Habrá que esperar al final de los juegos para confirmar esta triste hipótesis, pero estos números llaman la atención. Pensemos que el ENARD es un impuesto asimétrico que se cobra solo al aquellos que pagamos factura post-pago de telefonía móvil: solo un 20% del total. Consideremos esta idea extraña: el amante del teléfono fijo o del abono móvil prepago zafa del impuesto. Pero volvamos,  tal vez se pueda proponer un psicólogo, un DT en pista o algo similar pagado por el 80% de población prepaga para mejorar el rendimiento en las finales.

Mientras tanto, en el deporte o en el negocio, los KPIs siempre son una buena ayuda. La respuesta definitiva se consiguirá agregando a la tabla los presupuestos deportivos por habitante, y aún así no habrá correlación directa: son cifras difíciles de conseguir y que no siempre se traducen en medallas. Las referencias que tengo (gastos erráticos, esfuerzos intensos de corto plazo, obligación de viajar por agencias amigas) más bien parecen indicar lo contrario.

PD provoca simpatía el caso de Perú, que con diez medallas permite cocientes fáciles de entender. Eso sí que es ayudar a la difusión de los KPIs en el deporte!