Para los albores de la Ciencia Ficción (1964) y contra la conveniencia del marketing de Warner Bros, es entendible que «Invencible» haga referencia a un cohete, y no a un superhéroe. La trama de esta excelente novela de Stanislav Lem es simple: el Invencible llega a un planeta en apariencia desolado en busca de otra nave desaparecida, y va sufriendo numerosos embates en su combate contra una inexplicable nube, que aparece de la nada.

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Esa nube está constituida por algo semejante a los nanobots descriptos en el post anterior. Lo que la tribulación del Invencible va descubriendo es que la Nube tiene una inteligencia colectiva, que va aprendendiendo de los sucesivos enfrentamientos, y que cada vez es más peligrosa. Las defensas del Invencible -y la tripulación- van cayendo poco a poco.

El clímax de la narración se alcanza cuando la nave decide liberar a su pieza fundamental,  el Cíclope (gracias Alexandreev por la ilustración), para el combate final. Al hacerlo el Invencible queda prácticamente sin defensa. El planeta sufre ante fuerzas inimaginables entre ambos bandos, en una buena metáfora de la sucesiva adaptación del hombre a las nuevas tecnologías y eventualmente su incapacidad de comunicarse con razas alienígenas.

Existe un hilo conductor en la obra de Lem: la incomunicación.  Lem fue precursor en describir tecnologías que hoy son realidad, como la realidad virtual y la nanotecnología. Su prosa exhibe una mirada escéptica, tal vez como consecuencia de haber sufrido ghettos y traslados forzosos en su juventud entre Polonia y Ucrania. Poco antes de morir, sentenció que el cuerpo humano no es adecuado para viajes espaciales,  sostuvo que la IT ahoga a la gente en un exceso de información de baja calidad, y consideró que los robots realmente inteligentes serían tan indeseables como imposibles de construir.  Tal vez el mejor exponente de este concepto de esta incomunicación como «idea fuerza» de Lem haya sido Solaris, llevada al cine por Tarkovsky primero y luego por Soderbergh, cuya escena principal se aprecia más abajo.