airbnb castle

Los cambios en la tecnología afectan nuestra forma de vivir. Esa es la idea de este blog desde hace diez años. Veamos el caso de alquilar un departamento usando Airbnb: hay blogs y redes sociales desde hace 15 años, existe la reputación online, alguien tiene una idea y construye una base de datos de lugares disponibles basado en tiempos, lugares y reputación… y de pronto abandonamos hoteles y elegimos pasar algún tiempo en casas de otros. Extraños aceptan a extraños. Gran cambio, no?

Airbnb ha cambiado nuestra cultura en la medida en que cambia los lugares donde elegios vivir durante un viaje. Y el mecanismo es realmente bueno. Pero yendo a lo práctico, cómo elegir mejor? Hay que confiar completamente en el “buen karma” de Airbnb?  Lo que sigue es un decálogo al respecto.

  1. Manejar nuestras expectativas. Cuál es el real motivo de usar Airbnb? Recordar esto al momento de la elección. Una vez diseñado el criterio de selección, dedicar bastante tiempo a la búsqueda. Diferenciar lo esencial (precio? distancia? comodidad? no al cigarrillo? wireless?) de lo accesorio (mascotas? lenguaje? distribución de cuartos?).
  2. Hacer un a lista -o usar la wish list que provee Airbnb- con los sitios más promisiorios. Esta lista será indispensable a la hora de no perderse a lo largo de la semana de búsqueda que concluye en la decisión final. Anotar. Usar Google Maps y Street View en paralelo con el mapa provisto por Airbnb.
  3. Preparar un mail amistoso, contando algo de uno: objetivo del viaje, qué se espera, compartir alguna preocupación. Usar un mail único y adaptarlo según los casos. Hacer preguntas y ver qué tan rápido se responde. Aquí suman puntos las frases cordiales en inglés invitando al otro a sincerarse. Es realmente una habitación privada? Cuáles subtes tengo cerca? Puedo usar la cocina? Qué tanto tiempo tardaría en llegar a tal lado? Tengo bares o negocios cerca? Qué velocidad tiene tu conexión wireless?
  4. Abrir el mindset. Recordar que se busca en Airbnb porque el hotel es caro (ejemplo reciente de Londres: hotel 300£ vs el depto elegido en Airbnb 90£). Comparar estar en medio de la acción con un suburbio o barrio alejado. Ejemplos: Brooklyn vs Manhattan, Brixton o Stockwell vs centro de Londres, Nation vs Opéra en Paris.
  5. Desconfiar cuando hay muchas fotos de la ciudad -y no de la propiedad-, cuando las evaluaciones son escasas, cuando el texto descriptivo es muy escueto, con títulos excesivos. En cambio huir de los Airbnb en Paris donde el dueño escribe en francés (el dueño jamás se amoldará al visitante internacional anglófilo), pisos altos sin ascensor cuando se viaja muy cargado de equipaje, ambientes “multiguest” cuando uno entendía ser el único ocupante o simpáticos gatitos que luego se meten en tu equipaje.
  6. Imaginar qué ocurre ante pequeños cambios en la planificación o aún en el horario del viaje. Cada propiedad tiene una política de cancelación que puede influir en la decisión. Si esta política es “estricta”, ante cualquier cambio no hay a quién reclamarle. Si tus fechas aún pueden cambiar, buscar una cancelación flexible. Del mismo modo preguntar si uno llega antes del horario previsto de “check-in”, si se pueden dejar las valijas.
  7. Vamos llegando al momento de la decisión. Al principio uno se enamora de un lugar, de una cercanía o de un glamour. Evitar esto, dejar pasar unos días y recordar el objetivo del viaje y las cercanías necesarias. Cuál era la idea, descansar, estar cerca de las reuniones, estar cerca del vértigo? Retomar esa idea principal, y elegir. De nuevo, moderar las expectativas y ser realistas.
  8. Cuando se cierra la transacción se abre completamente el juego. El dueño comparte con uno dirección, teléfono, mail. Uno va a Google Maps y sabe qué esperar. Hacer preguntas más incisivas -cómo llego desde tal estación- y aportar algo más a la convivencia: avisar a qué hora se llega.
  9. Llegar, disfrutar la experiencia, ser puntual en el horario de llegada. Aceptar las ligeras desviaciones de la idea que uno tenía. La gente pregunta sobre la seguridad de sus bienes. Lo hablé con un dueño en Amsterdam, se rió. Me dijo “yo tengo mucho más que perder en mi casa que los invitados”. Por supuesto, tenía razón.
  10. Al finalizar la estadía, evaluar todos los aspectos y cerrar el ciclo en Airbnb. Ser honesto con uno y con el anfitrión. Este es el punto esencial del “buen karma” al sistema de Airbnb: construir reputaciones reales que sirvan a los próximos usuarios.

Este año hubo infinitos artículos sobre la cuestión legal de AirBnb en distintas legislaciones, de la lucha con el gremio hotelero y aún de cómo se redefinió la imagen la empresa. Mi decálogo intenta ir más allá y contribuir con este supuesto buen karma de Airbnb. Es un negocio reciente, mayormente basado en reglas claras y buena fe, en el que aún pueden aparecer trampitas si uno no elige con inteligencia el sitio adecuado.

airbnb dorm