Autores metidos a personajes

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Toma 1: Hace años leí con esfuerzo “Ciudad de Cristal” de Auster. Lo que ocurre allí es que por mera curiosidad, un tal Quinn se hace pasar por un detective llamado Paul Auster, igual que el autor. Nada demasiado interesante sobreviene después, ni siquiera tras un pretendido juego de simetrías. No tengo mucho más para agregar: el autor aparece en la propia novela.

Toma 2: Hace poco terminé “Desayuno de campeones”, donde la trama hace converger a todos los protagonistas hacia el hall de un hotel donde el propio autor, Vonnegut, los espera para poner orden y jugar sus cartas. El autor se comporta como un dios minúsculo en la aldea de su pequeño universo narrativo y juega varias veces con la idea del suicidio, que lo persigue a partir de que su propia madre se quitó la vida. Tal vez alentado por el gran éxito de “Matadero 5”, su novela anterior, Vonnegut se aleja de esquemas previos al incluir dibujos de su autoría en la novela.

Toma 3: Estos días estoy leyendo “El mapa y el territorio”. Creo que Houellebecq, el autor, pretende involucrarse aún más en la trama. Traspasa el umbral de los caracteres al hablarse de su obra y de su relación con la prensa, se vincula accidentalmente con el protagonista –Jed, un artista de éxito en la Francia contemporánea- y finalmente logra ser la víctima de un asesino serial. Las referencias al autor sobreviven a su muerte como autor-personaje, pues la novela está repleta de referencias personales. Ya sabíamos que Houellebecq es misantropo, loco, y más amargo que Cioran: ahora también sabemos cuál es es su estética funeraria.

Hay más. Sugiere mi amigo Adrián que Borges comete traspasos similares en “El Aleph”. Agrego yo que lo mismo ocurre en ese diálogo atemporal a orillas del río que es “El otro”. Pero en ambos casos la alteración es mínima, no hay ego –tal vez el gran motor en estas inversiones- no se fuerza los hechos, ni la verosimilitud está en discusión. Pues la brevedad y elegancia de estos cuentos todo lo perdonan, pero la impostación a lo largo de doscientas páginas de una novela cuesta -molesta?- mucho más.

Ego puro? Narcisismo? Surrealismo al extremo? Un autor metido a hacer changas de personaje parece un recurso pobre, una especie de Maradona hablando de sí mismo ante la prensa deportiva –ese otro horror-. En todo caso es mi propia incomodidad al terminar el libro de Houellebecq la que me deja pensando. Dejo este comentario vacilante e inconcluso, mientras se juega un Nigeria-Irán espantoso, casi planeado por directores técnicos que no vacilarían en salir a jugar ellos mismos el partido.

6 Comments

  1. Acabo de recordar otro caso interesante en una pelicula. This is the end. Trabajan toodos los actores de la generacion de entre 25 y 40 del Hollywood actual, haciendo de ellos mismos en un apocalipsis. Es una comedia boba, pero que tiene picos de mucha ironia. Cabe como ejemplo y vale la pena verla cuando no hay mucha otra cosa.

    • Hola Adrián, no la vi a esta película. Como ves salió bueno tu Houellebecq (no puedo decir lo mismo de Mankell). De lo último que vi en cine te recomiendo “Holy Motors” (francesa), “La Grande Belleza” (italiana) y “7 cajas” (paraguaya aunque no lo creas). Saludos!

  2. Increíble olvido!!! Cesar Aira en varios de sus libros se usa a si mismo. Uno de los que mas me gusta donde él es el personaje: El congreso de literatura

  3. No conozco a Aira. Dicen que es bueno.

  4. Anotado para cumpleaños. Para mi es uno de los mejores argentinos. Tengo un tweet de hace un par de dias con un link a un cuento de el en the new yorker muy bueno.Si queres probar las novelitas, de los que yo lei, te diria en este orden mis preferidas p.ej: El marmol, el congreso de literatura, el naufrago, el error….. y siguen y siguen. Son novelitas de menos de 100 paginas, sin mucha ilacion. Pero tienen esas ideas pegajosas que te quedan por mucho tiempo. Dicen que hay quienes lo aman y quienes no pueden verlo. Incluso hay en youtube algun video con un discurso de el en un congreso que es antologico. Soy un fan declarado de Cesar Aira. Confieso que busco en todas las librerias algunas de sus mas de 100 novelas y las compro compulsivamente. Hasta sospecho que debe haber algunas espurias, como cuando se hablaba sobre que shakespeare no era shakespeare debe haber cesares aira truchos que nos engañan escribiendo novelitas. No creo que haya una lista completa de todas sus obras. (Hace 3 o 4 por año desde hace mas de 20 años y se las da a distintas editoriales, No creo que haya editor con mas de 5 o 6 novelitas.)

  5. Ya una vez me lo fumé una vez a Piglia en vivo. Le salía la K-etud a la enésima potencia, no pude leerlo. Tu entusiasmo parece prohibir esa posibilidad en Aira, no? Ahora me fijo en ese link.

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