facebook cerrado

A medida que crecen los aspectos online de nuestra vida es natural que exista una mayor preocupación sobre cómo manejar nuestra privacidad sin convertirla en paranoia. La cantidad de información crece, nuestra capacidad de asimilarla no,  y menos aún el conocimiento de qué parte de esta información es visible para el gobierno o terceros. Para resumir, veo dos tendencias:

  • Una tendencia “mainstream” para quienes todo está bien: tu gerente de HHRR se entera por Facebook de tu último nivel de Candy Crush, le das OK a todos los permisos de seguridad para poder usar todas las apps, usás passwords fáciles, etc. En el futuro  esta gente se presentará ante una audiencia con anteojos de Google Glass y no tendrá problemas en que su CV de LinkedIn sea visible. Pero cuando este mainstream se entere de los peligros, alucinará y pensará que cerrando Facebook se termina el problema: una simplificación signada por repentinos arrepentimientos y declamaciones sobre la privacidad online.
  • Una minoría techie que puede gastar un alto presupuesto en backups, generación de claves, protectores de pantalla para voyeurs de café y servicios de encriptamiento en la Nube. Y aún así no están enteramente a salvo de lo que decidan los gobiernos (leer el gran artículo de NYT al respecto). Este segmento, mucho  menor pero de mayores ingresos, no cerrará su Facebook (no tiene perfil, o  lo tiene con nombre falso) sino que apagará aún más su actividad online. Lo cual es otra simplificación, solo que más rebuscada.

Lo que es seguro es que la privacidad es un lujo. No me llaman la atención quienes logran millones de hits o altos rankings de Klout. Los ubicuos son los fáciles ahora. Me pregunto cómo hacen los que no están, los que lograron desaparecer, los que hasta pueden ser opacos a Facebook o a Google (cuyo negocio es ser autorizados a entregar a terceros qué hace la gente online). El presupuesto para lograr invisibildad es muy alto. Es como alimentarse bien, uno debe hacerlo pero hay que gastar mucho más para eso.

Edward Snowden fue una de las estrellas del TED 2014. Su mensaje fue de rock-star-robótico: un perseguido hablándole desde un monitor a una audiencia. Su frase-resumen es esta: “People should be able to pick up the phone and call their family, people should be able to send a text message to their loved ones, people should be able to buy a book online, they should be able to travel by train or buy an airline ticket, without wondering how these events are going to look to an agent of the government, possibly not even your government, years in the future. How they are going to be misinterpreted and what they think your intentions are. We have a right to privacy. . . “.

Tres conclusiones, entonces.

  • Tenemos derecho a ser invisibles y a estar en guardia contra posibles vigilancias de gobiernos y empresas.
  • Hay que educarnos en estas cuestiones para aprender sobre permisos, cookies, browsers y filtros.
  • No paranoiquemos con cartelitos dolientes en la red pidiéndole a Mark Z nuestros derechos. Más bien hagamos fuerza en la vida “real” por cuestiones más importantes, o seamos coherentes y desenchufemos todas nuestras redes sociales.