Estupor y colores

mostaza merlo

Cuando me quedo pensando en alguna cuestión laboral sin solución y tengo algo de tiempo, salgo a correr por el Trapezoide Infernal de Chacarita, no importa la hora que sea. Aunque el problema no se solucione, el ejercicio te da ideas, tranquilidad de espíritu y algunas calorías menos. Tarde de sol fantástica, otoñal, poca gente. En esto estaba yo, cuando al lado de la senda se abre de golpe la puerta de un Mercedes azul que estaba detenido. La puerta casi me lleva puesto. Me detuve.

En el primer segundo pensé que era el malo de “El silencio de los inocentes”. Pero no, el conductor, saliendo del auto, era el inefable Mostaza Merlo, el hombre-estatua. No soy cholulo, jamás le diría nada a un famoso, pero la casi colisión nos había hecho íntimos. Pensé en voz alta “te rebanco Mostaza, recuerdo aquel Estudiantes de 2005 con Calule Meléndez y Cardozo de doble cinco, Pavone estaba en llamas, Lugüercio jugó con vos, estás último pero la cosa va a mejorar”. El pensó en voz algo más aguardentosa “no te registro, espero que no seas hincha de Racing, y no me toques el Mercedes”.

No dije nada, pero admitamos que nuestras vidas se cruzaron por unos momentos. No fue un cuento borgiano, no había ningún sueño vinculante. Continuamos nuestros caminos, yo corriendo hacia el mundo de los vivos, y el caminando hacia la entrada del cementerio.

2 Comments

  1. Que divertido. Hace unos 30 dias, casi lo piso en Belgrano C, Virrey del Pino y Ohiggins o algo asi, mientras el paseaba y yo frenaba en un semaforo naranja. Ahi esta la conexión. Metes al mismo personaje en estas y una situacion mas y tenes un cuento futbolero y del destino.

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