Ríos, montañas, caminos y hasta puentes entre países. Puentes que no debieran ser ocupados bajo ningún motivo. Cercas entre campos, sugiriendo propiedad. Sistemas magnéticos que restringen el acceso de gente a clubes o eventos. Condiciones de Von Neumann y valores de la función al cruzar un cero, en matemáticas. Fortachones en las puertas de las discos. Fechas que son mojones entre distintas etapas… y cómo no, finales de año.

Todos estos ejemplos son alguna clase de frontera. Algo ocurre antes o después. No es lo mismo más acá que más acá. La función está “bien comportada” o se va decididamente al infinito. O pertenecés y entrás, o el pato vica te emboca. No es lo mismo. Me gustaría conocer en algún viaje, por caso, la Muralla de Adriano -el sitio en Escocia hasta donde llegaron los romanos antes de rebotar una y otra vez-.

A punto de cruzar la frontera del 2008 me dió por pensar en otros casos, y creo que la mayor violencia se da en los casos sociales donde está inmersa la noción de propiedad. Pues en el resto de los casos, el tiempo, el espacio y las matemáticas pertenecen a todos. Me quedo pensando entre los jazmines del jardín, frontera entre casas, en otros ejemplos.