El affaire Spinvox-Movistar parece crecer, tal cual lo apuntábamos en un post anterior, por tres motivos: en varias operadoras de Movistar de la región se pretende cobrar un servicio sin haber preguntado su conformidad al cliente, no está demasiado claro qué pasará en Argentina, y hay problemas de confidencialidad porque SpinVox admite usar gente para leer los textos y pasarlos a voz, aunque sea como una mejora parcial del sistema. “There are humans in the SpinVox machine, but they are well behaved” es el irónico titular. Esto es: la máquina que simula al hombre es en realidad el hombre.

Hace doscientos años ocurrió algo semejante. VonKempelen mostraba en los salones de Europa un presunto autómata que jugaba al ajedrez. Tenía la forma de una cabina de madera con un maniquí vestido con túnica y turbante, sentado sobre él. La cabina tenía puertas que una vez abierta mostraban un mecanismo de relojería. En fin, era todo una ilusión, pues un maestro de ajedrez se situaba en el interior y movía al maniquí.
La historia del engaño es fascinante: incluye partidas con Napoleón Bonaparte y viajes por todos los continentes. Pero en definitiva, otra vez es el hombre jugando a ser máquina.

Siempre hay un negocio escondido en una metáfora. Ahora es el turno del Crowdsourcing, donde en analogía con el Outsourcing se propone en un ambiente 2.0 un problema a humanos para que lo resuelvan… donde la máquina no puede hacerlo. Cualquier desarrollo colaborativo -Wikipedia, por caso- es crowdsourcing, pero esto se está orientando ahora a cuestiones donde las máquinas fallan: el reconocimiento de ciertos patrones visuales, por ejemplo. Jeff Bezos usa este concepto vinculando en el sitio MTurk gente sin trabajo con tareas llamadas HIT (human intelligence tasks) para Amazon, a cambio de micropagos.

Por supuesto, MTurk viene de Mechanical Turk… hace falta decir que el nombre del autómata de Von Kempelen era El Turco?