John Maeda, empresas, y noviazgos

endsupJohn Maeda es un conocido diseñador formado en el MIT,  que lidera el Maeda Studio. Hace poco subió a Twitter esta comparación entre start-ups y “end-ups”, o empresas ya consolidadadas. De izquierda a derecha, se plantea el cambio en el tiempo en distintas facetas de la empresa soñada versus la empresa que es. Es interesante la reflexión pues Maeda está a mitad de camino entre el mundo anárquico de la creación y la disciplina del computador científico. Lo es, además, porque las start-ups tienen mejor prensa que las empresas consolidadas, tal vez por esa cuestión romántica del entrepreneur.

Del balance de Maeda rescato lo siguiente: una empresa consolidada es algo más aburrida, predecible, tiene reglas más firmes, y roles más claros. Dirán los partidarios del start-up, dónde quedó el entusiasmo, la química o el azar de la empresa en sus inicios? Dónde quedó la “cultura del garage”? Yo diré a mi vez que poner barreras internas que garanticen la supervivencia es tedioso, pero necesario, y que algo funcione bien no necesariamente es aburrido. Son, creo, distintas habilidades que son requeridas en distintos momentos de la empresa.

Cualquier semejanza de esta transición de empresas con el pasaje del noviazgo al matrimonio queda por cuenta exclusiva del lector. Hasta las palabras del párrafo anterior pueden usarse indistintamente: entusiasmo, química, azar, tedio… Pero no abundaré en esto. Tiene más sentido esbozar la metáfora que perseguir a ultranza su cumplimiento hasta el extremo. O, como me dijo una vez un director de Marketing: “sepamos manejar la ambigüedad”.

 

2 Comments

  1. Sip. Creo que el tema pasa por el crecimiento de la empresa y el control que se puede tener sobre el negocio. Llega un punto donde tenes que confiar en quienes están haciendo cada parte por separado y liberar el control directo (lo que establece una jerarquía explícita si o si y aleja cada vez más a los empleados de cada punta de la lista salarial), establecer pautas y dejar que la ruede gire sin estrellarse confiando en no equivocarse mucho y rezar. (Y saber cambiar) Pero en cada crecimiento, de facturación, de cantidad de gente, etc, hay un control más que poner para que se autorregule y eso establece pirámides. Con respecto a la libertad o no de hacer cosas, a veces depende fuertemente de que el empleado entienda los limites reales de la empresa y empuje convenientemente. Muchas veces decir que no hay innovación es solo una excusa, aunque las oportunidades necesariamente se reducen cuando mayor es la competencia. Eso es a cambio de una “sensación de estabilidad” (digo sensación por que sino preguntale a Kodak) sds

  2. Justo ahora estoy terminando y sufriendo un poco con el diseño de un curso de Innovación donde, por falta de tiempo, dejo afuera muchas cosas. Orson Welles decía que Italia en el siglo XV era una gran mafia pero que originó el Renacimiento: pasaban cosas. Pero que la tranquilidad de Suiza sólo originó el reloj cu-cú. Botton line, no todos somos creativos, y si esa creatividad no desemboca en mayor rentabilidad, esa innovación no existe.

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