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Algo faltó en la ceremonia inaugural de Brasil 2014. Se esperaba que un inválido ayudado por un exoesqueleto diera el puntapie inicial en el Mundial. Cuando llegó el momento, la red televisiva O Globo apuntó hacia otro lado, y sólo quedaron algunas fotos marginales que se vieron en Twitter de este momento, y la queja de miles de brasileños en Facebook.

En la ceremonia estuvieron presentes la ecología y el deporte, pero faltó la prometida presencia del avance científico brasilero. Miguel Nicolelis, figura controvertida de la neurociencia, iba haciendo estos días desde su cuenta de Facebook una cuenta regresiva bajo el banner sugestivo de “Walk Again”, prometiendo el milagro en vivo.

En teoría los avances de Nicolelis le permiten a un inválido guiar con impulsos cerebrales un armazón externo o exoesqueleto permitiendo así una caminata. El científico es cuestionado por sus colegas por la ausencia de evidencia experimental comprobable de sus avances. La imagen en loop que publica hoy The Verge no hace más que alimentar las suspicacias.

“Éste es un gesto simbólico que va a permitir que 30 años de trabajo tengan un minuto para ser mostrados al mundo de manera optimista, con esperanza para las personas. Vamos a realizar una hazaña: llevar la ciencia a un campo de fútbol” dice el científico, pero olvida algo. La ciencia no declama a pedido de los gobiernos ni asegura nada que no haya publicado antes. La ciencia avanza con pasos lentos, seguros, y comprobables. La aventura no documentada del exoesqueleto nos recuerda la falsa fusión nuclear de Richter en el gobierno peronista de los 50s y tantos otros avisos actuales. Tal vez por eso la TV brasilera se cuidó bien de dejar en segundo plano esta demostración.