Vórtice de tiempo en calle Humboldt

humboldt

En ese borde entre Villa Crespo y Chacarita las cuadras caen a pique, como si un gigante la hubiera emprendido a hachazos contra la ciudad. Las calles corren entre las manzanas como hendiduras, y entre ellas sopla hoy el viento que parece de épocas ancestrales. Hace un frío increíble. Ocurren varios milagros a la vez: en una cortada cercana a Humboldt encuentro lugar para estacionar, no aparece nadie, veo un Peugeot 404 descapotable, y hay silencio. Todo eso, y algo más. En una casa un anciano me mira por la ventana y baja la persiana, como si yo fuera el recién llegado desde que aquel gigante delimitó la manzana. Estoy a veinte metros de la vía y parece que suena un tren a lo lejos. Existen cielos del color de las ganas de nevar? El cielo de hoy merecería ese color.

Todavía no me atrevo a dejar el auto, es temprano. La radio sigue encendida pero apenas escucho, las voces agregan algunos ergios del calor al recinto mortuorio del auto. Ya me imagino cruzando la vía por Loyola hacia los lofts de Darwin, donde está la oficina. No espero mucho de esta reunión, no me siento bien, algo pasa. Abro la puerta y salgo del auto, me animo al ridículo del gorro y los guantes.

Camino por Humboldt paralelo a la vía. La cuadra parece la misma de hace un siglo, cuando se erigieron los muros de estas casas calcadas hasta el infinito. El tiempo hizo crecer nudos en el tronco de los árboles que flanquean la vereda. Nudos como vórtices, me digo. Los árboles se inclinan sobre las casas; parecen guardianes y amenaza a la vez.

Quiero capturar el momento. Aún con la pobre cámara del celular, la foto no está mal. Tras el clic, nada afecta el silencio y el milagro persiste. Sigo mirando los nudos de los árboles, nadie pasa, y ya ni llega el ruido del tránsito, detenido tal vez en la barrera de Juan B. Justo. Una película, un milagro, caerá nieve? Toco apenas la corteza del árbol para permitir que fluya el tiempo.  Tal vez la reunión no sea tan terrible.

6 Comments

  1. Con tu relato pude sentir esa impresión de lugar fuera del tiempo que tienen ciertos rincones escondidos de Buenos Aires. Y también un poco del frío porteño que te acompañaba camino de la oficina a la que ibas con desgano. Ambas sensaciones se agradecen en este caluroso verano madrileño. Ojalá tu reunión haya salido mejor de lo que esperabas…

  2. Best meeting is no meeting (:D).

  3. Daniel, muy lindo lo que escribiste. Me hiciste recordar cuando yo vivía en ese lugar.. justo enfrente de la tercer casa que mostras.. En ese hermoso lugar viví durante 20 años hasta que me case… aun hoy vive mi viejo en esa casa donde habité tanto tiempo… El barrio donde me crié, los amigos eternos que hice… los que estan en este mundo y los que estan en alguna vialactea viajando.. Toda mi infancia esta en esa cuadra que mostras… aprovecho para ampliar que esas son casas construidas para las familias de los ferriviarios.. muchos de mis amigos con padres ferroviario vivian y viven ahi… Pues los lofts esos que hablas de Darwin se construyeron sobre una fabrica donde trabajo mi padre por un tiempo… Simplemente gracias por recordar a dar a conocer este hermoso lugar… Ojalá puedas contar y sacar mas fotos de esas cuadras y no te pierdas los murales e historia de dos grandes amigos LUCAS Y CEBOLLA cuyos murales se encuentran en loyola y humboldt y otro en humboldt entre velazco y

  4. Velazco y aguirre a mitad de cuadra sobre la via del tren san martin.
    Perdon por los dos comentarios.. no me lo dejo terminar en uno mismo y tenía mucho por recordar y recomendar..

    abrazo grande..

  5. Gracias Pablo. Hay un mural dedicado a Lucas en Humboldt y la vía, tal vez sea parte de lo que decís? Lo voy a leer mejor cuando pase por ahí. Un abrazo.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>