La gente está bombardeada por nuevos conceptos que a menudo no entiende. En este momento se escucha el término “HDTV.” Pero qué es? O, afinando la puntería, la compra de un LCD de resolución 1024×768 es el fin del camino?

La respuesta es no. La resolución del ejemplo no encaja con el mínimo de 1280×720 pixeles exigido por el standard HD. En realidad hay tres variables a examinar, que son resolución, audio y capacidad de programación, pero la primera es la que constituye el mayor problema. La resolución es “cuánta información puedo mostrar en pantalla”, que en el caso de la TV se traduce en “cuántas líneas”, que yendo al caso específico de HDTV significa 720 líneas como mínimo (aunque hay posibilidad de llegar a 1080). De paso, esto explica la lenta extinción de los modelos de plasma, acotados en su mayoría a valores intermedios.

En otros aspectos, HDTV significa pasar de audio común mono o stereo al standard Dolby, y de una relación de pantalla 4:3 al nuevo standard Widescreen de 16:9. Además existe la posibilidad de interactuar con los contenidos mediante menúes emergentes (“pop-up”) y cierta capacidad de programación como PVR (“personal video recording”).

Esta oferta está surgiendo en Argentina de un modo tibio. Como ejemplo, Cablevisión ofrece tres canales HD, como lo son Fox, HBO y Movie City. En suma se requiere un LCD adecuado, un deco que vale unos 200 USD y el abono de un servicio premium. Es, en definitiva, un mercado de nicho sobre el que no hay pronunciamientos oficiales, por cuanto su vuelco al “mainstream” significaría tirar toda la base de receptores de TV existentes.