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La sigla PaaS ya está identificada con la “P” de plataformas, pero me gusta igual el concepto de “Person as a Service“. Esto de PaaS está sucediendo aún en esta remota aldea del sur que es Buenos Aires. Lo que ya ocurrió con la hotelería (Airbnb), con los taxis (Uber) y con cientos de ejemplos más, pasa con el mercado laboral, sobre todo en ámbitos muy especializados. Y en cierta forma es un regreso a formas más simples: dame tu laburo por tanto tiempo, y vale tanto.

En lo personal me había sucedido con clientes eventuales donde ya no existía el “9 a 5″, los horarios de trabajo se diluían con los de deporte y relax, y donde uno metía vacaciones en medio de algún viaje laboral. Pero estos eran “contratos”, un paso intermedio. El PaaS es una vuelta más de rosca. Allí no hay vacaciones previsibles y pagas, no hay prepago,  no hay seguridades (si te enfermás será, probablemente, un problema). Por supuesto, si no estás asignado a un trabajo, no cobrás, y esto no es una idea fácil de absorber. No soy un milennial, no puedo convencer a nadie: el riesgo me inquieta.

Pero pensemos. No más esos viajes en rush hour al centro. No más sindicatos. Mayor control sobre los propios impuestos. Según el trabajo, mayor control sobre el tiempo personal. No más atarse al mismo jefe. No más estancarse: si te llaman para un “gig”, seguro que vas a aprender mucho. Remuneraciones más altas, seguro. Y mucha variedad que te permite conocer más y salir de ese estado de tedio laboral que mi amiga Sylvie definió tan bien con su “reuniones de apnea”.

Algunos ejemplos. Un ex McKinsey sacudió hace poco al mercado con un “Uber de Consultores” en NYC  llamado The Stem, con foco en Salud. Y aquí la novedad: se jactan de ser mejores y más baratos, recortando los gastos de marketing y de HHRR (entre otros). Expert 360 se sitúa en medio (ofrece y atrae consultores, con alcance global de unos 10 mil talentos) pero sin distinción de verticales. En todos los casos hay un screening previo antes de darte el alta y uno puede ver proyectos donde es posible autopostularse.

El contexto es la llamada “Gig Economy” que es un término nuevo para nosotros: un mercado caracterizado por los contratos de corto plazo o free-lance, en oposición a los laburos full-time. La grieta ahora será frilos vs permjobs. Cada laburante aporta un cachito o “gig” del proyecto, y se le paga en consecuencia. No hay gastos en staff intermedio de directores, gerentes, controllers, etc. Una especia de democratización del trabajo puro donde no hay lugar para gente “cómoda y tranquila” (aquí el guiño va hacia ex colegas de Telcos). En fin, aunque el término está bastardeado, creo que la disrupción ha llegado a la gente.

Y cuál es el “rationale”? Todos buscan talento específico para tareas fraccionadas. No estoy tan seguro de que haya toneladas de empleo para VPs de Marketing. La guerra es y será acerca del talento real, que en general se paga premium. Hay más gente,  hay menos competencia, hay que saber buscar y elegir mejor y no podemos delegar en otros esta tarea.

Todo esto me toca de cerca, pues en estos días viajo a Polonia a reunirme con la gente de Alphazetta, una empresa que reune a apenas 100  consultores y expertos de Analytics de todo el mundo. Recordar que Analytics es el paso posterior al Big Data: significa qué hacés con la info, qué tendencias podés anticipar, cómo se puede ayudar a los clientes (sobre todo en mercados masivos) a  predecir las tendencias. Es una apuesta grande y hay que ser muy eficiente para competir con los “grandes” del mercado.

Será el turno de entender mejor cómo aplica este fenómeno a LATAM? Prometo contar la experiencia a mi vuelta.