La noticia es escueta. En coincidencia con momentos clave en las grandes organizaciones, como lo son las fechas de cierre de los presupuestos, se reorganiza la estructura de Telefónica en Latinoamérica.

La adquisición del paquete total de Vivo, la joya paulista, cambió el centro de masa de la región. El continente «pesa» más en el Este. Cómo repartir el negocio, entonces? Los criterios puramente geográficos o por tipo de negocio (fija, móvil) o por tipo de servicio (banda ancha, televisión) no son suficientes.

Lo extraño es que Movistar Venezuela queda en el mismo «paquete» que Movistar México y que las pequeñas operaciones en centroamérica. Lo natural hubiera sido una partición del tipo Brasil por un lado, México / Caribe / Andina norte por otro, y Cono Sur como tercio relegado. Y es entonces cuando uno imagina este diálogo acontecido en en el Distrito C, allá en el Norte de Madrid:

- Oye José, la consultora ya ha presentado el modelo de reorganización.
- Joder con los cabrones. Ya era hora, con los duros que se les paga. Y qué hay?
- Hombre, lo de siempre. Partimos por líneas. Brasil de un lado con alguien nuestro, de nombre bien hispánico. Que Lula no se crea que… bueno, el resto de otro lado, veremos.
- Gilpérez López te parece suficientemente hispánico?
- Es la hostia! En el Sur, ya sabes quién. No quiero sorpresas… pero necesito dar sitio a alguien más.
- Vale. Tú dices por Jaime?
- Jaime. Quiere México.
- Esto… no todas pueden ser buenas. Se puede echarle un lastre?
- Con México y Caribe? Qué nos queda? Movistar Venezuela?
- Tiene sentido. Es sólo móvil, y durará poco con Chavez.
- Pues eso. Dale los chavistas al cabrón, y que baile con los mariachis.
(Telón rápido)