En la novela de Úrsula Le Guin llamada «El nombre del mundo es Bosque» los terrestres esclavizaban un mundo de homínidos  chiquitos, deforestaban su planeta y acometían una serie de atrocidades. Los esclavos salían corriendo a ejecutar sus tareas bajo el mantra «ya voy, rápido-volando…». Las imágenes del keniata Kimetto rompiendo bajo la puerta de Brandemburgo el record de las 2 horas 3 minutos me devolvió al recuerdo de ese libro, y a la pregunta acerca de qué tan difícil es bajar las dos horas?

La respuesta está en varios Exceles y libros, pero parece que llegaremos en unos diez años a ese momento donde se alineen los vectores del siguiente modo:

  • Deberá haber un pack de atletas de elite marchando en Berlin o Rotterdam (carreras muy planas) en un día sin viento, con unos diez grados.
  • Todos ellos estarán físicamente en un día excepcional, el día de la carrera de sus vidas.
  • Todos ellos deben estar convencidos de que se puede correr durane dos horas algo por debajo de los 3min/km, pues la última barrera es mental.
  • De este pack, que hará fuerza en conjunto durante unos 35 km, sobresaldrá uno que se despegará del grupo y batirá el record.

Ese día veremos un «1» en el cartel de las horas, y será un momento emocionante para quienes corremos marathones y sabemos lo difícil que es. Pero qué pasa con quienes ni siquiera imaginan al marathon? A ellos les queda el consuelo de la recursividad o el de la jerga.

Recursividad: visualicemos una pista de atletismo de 400 metros. Supongamos que podemos hacer cada vuelta a la increíble velocidad de 70 segundos. Repitamos esto 110 veces. Voila! Eso es batir un record olímpico de marathon. Los puristas y los físicos me dirán que doblar las curvas requiere un esfuerzo adicional al de correr en rectas. Por supuesto, tienen razón. En todo caso, me cansé de imaginar el ejercicio. Mi «record» en 400m es 88s hace diez años ya, y se trata de una única vuelta!

Para el resto queda el recurso de la jerga. Nada más molesto que el encuentro de dos corredores en una fiesta. Comienzan a hablar de carreras y nadie los entiende. La siguiente es una aproximación a la jerga de corredores para superar este bache cultural entre sedentarios y nómades.

  • LSD: entrenamiento «long slow distance», corrida larga y lenta -en comparación con el ritmo de carrera- que es esencial para educar al cuerpo a economizar energía y llegar bien en las carreras de 21 y 42 km.
  • Intervalo o repetición: segmentos a alta velocidad en pista, seguidos de trote lento par recuperarse.
  • Fartlek: entrenamiento nórdico que combina estilos, piques, trote suave, curvas, y cuestas, para recuperar y jugar con todas las formas posibles del running.
  • Paso: una cierta velocidad característica. «Voy a 5″ significa que se recorre un kilómetro en 5 minutos. Esto es una velocidad decente, intermedia entre la elite del marathon que va a unos 20 km/h, y los que llegan últimos, que tambalean a 7 km/h.
  • Pacer: corredor que lleva un paso constante, guiando a un grupo hacia un objetivo. Hay pacers para la elite y los hay para carreras multitudinarias, donde corren «sobrando» y muy seguros de sus tiemps.
  • DNF: «did not finish», una manera elegante de decir que no se pudo terminar una marathon, un oprobio en ciertos ámbitos.
  • PR o PB: “personal record”, mejor marca que hemos hecho para una dada distancia.
  • Carboload: ingesta de pastas en los días anteriores a la carrera. Uno de los momentos más gratos en la vida del corredor, pero que ahora está científicamente en duda.
  • Corredor Chapita: corredor obsesivo para quien la vida es todo eso que ocurre cuando no se está corriendo o planificando una corrida». En El Km existe un inventario completo sobre este síndrome.
  • Corredor Quemado: no existe la vida más allá del correr. No piensa en otra cosa.
  • RICE: «rest, ice, compression and elevation», una suma de remedios caseros ante afecciones musculares que evita la ida al médico.
  • Pared («bonk») límite de cansancio total y sensaciones negativas que ocurre cuando el cuerpo se queda sin glucosa, usualmente en las cercanías del km30 de una marathon.
  • “Barefoot”: tendencia a correr descalzo. Hecho glam protagonizado en Buenos Aires por un oscuro economista de Di Tella con alguna prensa.

Final del post, «rápido volando», que se vienen los 42K de Buenos Aires en pocos días.