Volver a codear

knot

Estoy en el aula con los otros. Mi pantalla muestra líneas de código sobre un fondo azul. El R-Studio me indica paternalmente que me volví a confundir un vector con un data-stream. Miro alrededor: soy el más grande y el más lento. El profesor merodea mi Mac, acercándose en vueltas cíclicas hacia su tortura: ver qué le voy a preguntar  ahora.  Tras 25 años estoy intentando volver a programar en algo que se llama “R”. Para qué? Ya llegaremos a eso.

Flashback. Un pasillo oscuro en Exactas a fines de los ochenta. La gente vive en cuartitos. Repito: la gente vive en cuartitos. Hay profesores que jamás salen de allí. Yo estoy promediando el final de la carrera, y Ricardo Piegaia nos abre las puertas del Departamento de Computación para programar en Fortran o en C. Las máquinas son VAX o  PDP-11, equipos Digital de la época de la NASA,  enormes bestias beige con consolas  monocromáticas, toda un futuro retro  que no terminó bien. Los resultados de algún experimento salen impresos en tiras de números cuya variación indican las energías -y por ende las partículas- que aparecieron. Pero era sólo una tira de números en una secuencia de hojas oficio. Nada sucedía en vivo. Teníamos email, Internet era una pantalla negra, cada tanto había hiperinflación.y todavía no habían llegado las PCs.

Un poco después en mi tesis hubo avances. Inventario: tengo mi propia y poderosa AT-286 con monitor color, uso Visual Basic, hago mi propio programa de “fiteo de picos”. Emoción: las energías se ven directamente en la pantalla. Adrián Tichno me enseña algunas cosas, y de a ratos al mediodía jugamos al Dr Wolfenstein. Cada uno define como quiere lo que es un pico: algo parecido a una gaussiana, con un cierto ancho  y una cierta altura, todo respecto de un fondo. Como se ve, todo es aún terriblemente artesanal. Y el tic-tac del reloj vital sigue su marcha.

Vuelvo al código, hoy. Nada es igual. No hay un mísero “Append”. No se definen las variables. Todo es vector, a lo sumo matrices, hechas a su vez de vectores tristemente pegados. Nada es general. No hay espacios n-dimensionales. Pero eso sí, la interfaz te avisa gentilmente cuáles son las variables, hay múltiple ayuda y hay colorcitos por todos lados. Eso sí, cuando funciona, funciona, y te da gusto.

Intermezzo. Exactas fue lo más freak que hice en mi vida, y la prueba de eso era que no me daba cuenta. Insisto, eran los ochenta, no había otra. No me daba cuenta de lo que aprendía. Me parecía natural estudiar Física en otros idiomas -faltaban ediciones españolas-, manguear materiales para experimentos, ir de gira al RA6 de Ezeiza o a el Tandar a pedir algo.  Estuve un mes en el Balseiro, terminé de escribir un paper y de paso la tesis, pero me faltaba algo. Lo que realmente me daba más curiosidad era cómo hacía el resto para saber todo sin esfuerzo.

El Mono Conti desde el fondo de la clase intuía las respuestas planteadas por los profesores, sin inmutarse.  Delellis nos dijo que “la intuición es haber hecho un millón de cuentas antes”. Gran frase! Otra escena, misma promoción: Gerry Garbulsky  (el de los TEDs) discutiéndole a Rodríguez Trelles de dónde salía el “2” de la atenuación con la distancia al cuadrado en toda fórmula de campos. El profesor lo quería matar, creo que con justa razón: Gerry era insoportable. Hubo más de estos: Coco y Román, Gravitón Wexler, etc. Todos sabían todo. Pero volvamos a lo nuestro.

Fast-forward, casi toda mi promoción se fue, yo me quedé. Como creo ya quedó claro, yo no era “tan” bueno para la Ciencia. Mi doctorado no avanzaba, y ni bien hubo apertura en los mid-90s, me fui a trabajar a Telefónica. Había que pagar las cuentas y ya era padre. Mi última nerditud fue comparar el tráfico telefónico con la teoría de gravitación . Pero ya me interesaban otras cosas. Los números eran fáciles, ahora todo era Excel o PowerPoint, lo que venía era la nueva lógica comercial de Internet y las start-ups. Todo un géiser de kétchup con una burbuja en el horizonte. Pero entender a la gente, las peleas en la empresa, y la ambición, eso era otra historia. Después me fui de las empresas y empecé a trabajar por mi cuenta. Hubo una nueva complejidad, la de manejar los valles y los picos de laburo, la de no tener ninguna seguridad de sueldo, aguinaldo o vacaciones. Tal vez aprendí a ser más diplomático. De todos modos el poema de Mandelstam siempre está ahí flotando: “I was only in a childish way / connected to the established order”. Ese defecto me sana y me sirve, diría la canción.

Vuelvo al presente. Me espera resolver algo en la pantalla del R-Studio. Lucas, el instructor, me mira un poco de reojo. Vuelvo a pensar, para qué hago esto, para qué sirve ponerme a programar a mi edad? Para desatar qué nudos? En principio para mantener la cabeza viva, para no perder tantas neuronas, para mantener la curiosidad latente. Algo más? Para saber cuándo un programador o un PM te están pasando muchas horas. Por que cada vez más laburos serán digitales, y van a estar conectados con la lógica de la programación. Para tener mejor karma con un team de desarrolladores. Para entender la lógica de un programa. Para dar vuelta todo, derribar los pedestales y dejar que los monos aprendan a hablar primero, como dicen en Google X respecto de la innovación: hacer primero lo más difícil. O más rastreramente, para no dormirse en los laureles de un Excel del pasado.

Y me enderezo en la silla -me olvido, me duele la espalda-. Está el tema de la belleza, ese flash que se produce cuando realmente entendés algo. Cuando advertís que la mayoría de los problemas en matemáticas, o ciencia, o tecnología, son solo casos particulares de algo más general, y cuando te animás a bucear en ese caso general. Supongo que para eso estoy aprendiendo “R”.

PD a quien le sirva, estoy haciendo esto en el EANT. Muy recomendable.

6 Comments

  1. Excelente nota Daniel !

    Estoy en el mismo camino con las mismas sensaciones, hasta rescaté un viejísimo libro de Eduard Jourdon: “Object Oriented Analisys”.

    Lo primero que hice (estoy haciendo) es un custo de Inteligencia Artificial usando Phyton y R, los ejercicios son en ambos a la vez ! avanzo a paso de tortuga renga pero como decis, la sensacion cuando embocas algo es incomparable.

    En mi caso estudié en Ingeniería UBA y no llegué a programar muchos años, me “pasaron” rapido al área comercial donde llevo 20 años pasando por Oracle, Red Hat, EMC y Autodesk.

    Te dejo porque quiero entender como funcionan las librerias para Datos de R.

    Abrazo !

    Martin

    • Hola Martín
      Siempre recuerdo dos biblias en este ámbito, “The art of electroinics” de Horowitz, que incluía un capítulo sobre Assembler, y el Kernigham-Ritchie de lenguaje C.
      Más que el lenguaje en sí lo que me mata son los mil truquitos triviales, skills de IT, sacá esto de GitHub, eso miralo con tal editor de texto, tenés que apretar tal tecla porque sino se pierde todo, boludeces que enriquecen el disfraz. No están en tu CV ni en tu educación formal pero no durás 5 minutos si no tenés todos esos tips.
      Suerte con eso, gracias por leer el blog.
      Abrazo
      D

  2. Buenísimo Daniel!

    El año pasado hice en el EANT el curso de Desarrollador Arduino.
    No he sido un gran programador pero lo he hecho más de una vez y tengo el mismo recuerdo de lo oxidado que me sentía frente a compañeros de casi la edad de mis hijos.
    La propuesta del EANT me pareció excelente y con mucha seriedad.
    Ahora tengo el desafío de armar el prototipo del proyecto que quiero hacer y probablemente lo haga junto a mi hijo que me está siguiendo en el gustito por la electrónica.
    Hace más que bien a esta altura pegarle una buena sacudida a las neuronas….

    Te mando un abrazo!
    Gustavo

    • Hola Gus, me alegro mucho por vos. Qué bueno lo del Arduino, me parece un gran mashup de hobbies, todo junto la diversión y el aprender cosas nuevas.
      Quién sabe, tal vez puedas buscarle la vuelta comercial a eso.
      Pero aún así como hobby, entre barras de módulo, siempre es bueno aprender y disfrutar. Imaginate todo junto.
      Abrazo grande.
      D

  3. Daniel, siempre es un placer leer tu blog… y más esta vez que me citaste…
    ¡como te acordás de esa frase…!
    Te cuento que sigo trabajando en el ITBA donde doy varias materias de Física y de Matemática y, realmente, la paso muy bien con un equipo de profesores siempre dispuestos a hacer mucho más que lo que se les pide…
    (increíble en estas latitudes…).
    Y sigo también con mi blog aunque escribo de vez en cuando y, reconozcamos, con escasos lectores.
    En los posteos del año pasado puse algunas ideas que me parecieron muy interesantes para debatir… pero por ahora solo se oye cantar a los grillos.
    Por si le interesa a alguien, copio la dirección:
    http://atisbosdelarealidad.blogspot.com.ar
    Bueno, nada más por hoy.
    Un abrazo.
    Roberto.

    • Hola Roberto, fue un lujo tenerte como profesor y lo mismo ocurre cuando aparecés por acá.
      En algún momento debería volver a dar clase yo. Quién sabe.
      Cada tanto paso por tu blog. Ocurre esto: uno postea en Facebook o Twitter “hoy escribí sobre esto”. Y muchas veces los comentarios quedan ahí y no en el blog.
      Eso, y que no sean tan flexibles como las redes sociales, hace que el mecanismo de realimentación de los blogs se vaya perdiendo.
      Igual vale como repositorio de ideas y datos. No importa que canten o no los grillos, sino que uno siga con ganas de escribir.
      Abrazo!

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