La compra de WhatsApp por parte de Facebook revivió tres debates sobre volatilidad de desarrollos en empresas Móviles. Pero sobre todo puso algo más de luz sobre las métricas que se tienen en cuenta al momento de la compra de una Start-Up.

La primera cuestión se refiere al valor de las empresas. Los 19 mil millones de USD pueden ser comparables con casos anteriores según el gráfico que se exhibe más abajo (fuente: Enders Analysis). Como se advierte, Google pertenece a otra galaxia. El tamaño del círculo que representa cada empresa resume varias métricas financieras; la real fortaleza de estas compañías crece con ambos ejes. Las empresas que figuran en el gráfico son la evolución de las “dotcom” y de las “2.0”: no figuran aquí las Telcos tradicionales, que se miden con otras métricas o KPIs (facturación, MOU, etc) ante eventuales adquisiciones.

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La segunda cuestión que falta en este gráfico es el de la cantidad de empleados. WhatsApp tiene sólo 55, de los cuales unos 40 son ingenieros o desarrolladores de software. Compárese con empresas conocidas, sindicatos, agrupaciones barriales, gerencias, fábricas o “emprendimientos” de distinta índole: no se requiere Silicon Valley para este ejercicio. Los integrantes de Whatsup entran en un piso de oficinas! Definiendo una métrica nueva como la de “ingresos por empleado” surge que WhatsApp sale por fuera de toda comparación por su influencia o sus millones de clientes, pero no por su facturación (su plan de 0,99 USD/ año es evitable). El gráfico siguiente (fuente: WSJ) es lo mejor que encontré al respecto, aún mezclando capitalización de mercado con ventas, y aún siendo ingenuos respecto al futuro modelo de negocios de WhatsApp (publicidad?) para completar la comparación. El debate banal sobre lo caro o barato de una compra debe incluir, necesariamente, el aspecto frío de “qué tanto valor generan estos empleados?”.

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La última cuestión es que pocos días tras la adquisión WhatsApp sufrió un corte de unas 4 horas. Eso realzó la publicidad sobre lo cambiante que es todo en el mundo móvil, ayudando aún a Telegram, el mayor competidores de WhatsApp a sumar unos 5 millones de usuarios y a hacer prensa: Viber o Line no crecieron ni por asomo esa cantidad. Para ver comparaciones más realista,  TechSpot reveló una bonita tabla aún mejor que los gráficos precedentes acerca de funcionalidades técnicas y modelos de negocio de los principales apps de mensajería. Allí verán que el “modelo de negocio” es una categoría bastante ausente en estos desarrollos, por eso la importancia de las Telcos, con redes reales e ingresos actuales, por más que les cuesten los nuevos tiempos.

Dos conclusiones, entonces. Nada garantiza que tras una compra el producto funcione igual. Las integraciones entre empresas son desastrosas, sobre todo en la complementación de funciones entre nuevos y viejos empleados. WhatsApp creció sin prensa pues solucionaba (comoditizaba) una necesidad real: mensajes multiplataforma a cero peso. Con lo cual, fanáticos tech de la mensajería, lo de ustedes es una religión que cambiará día a día. Y respecto a la integración con telefonía fija… la gente sigue usando Skype.

La segunda idea que surge es que veremos cada vez más que aparecen pequeñas start-ups muy chiquitas, de muy pocas personas capaces: cada tanto una de ellas “pega el pelotazo” (como decían los Españoles en los `90) y se vende a precio de oro. La mayoría, sin embargo, termina en el más  oscuro fracaso que no merece titulares, ni prensa, ni participación en el MWC de Barcelona. Tengamos claro, finalmente, que la definición de éxito lleva consigo la idea de algo esporádico, pues lo más frecuente, lo más probable -y lo que menos te cuentan- es el fracaso.